
Memoria negra es un documental del director catalán, Xavier Montanyà.
Trata de la España colonial en Guinea hasta que consiguen la independencia española el 12 de octubre de 1968. El representante del Estado español en los actos de la independencia de Guinea —parte del territorio español hasta ese día— fue D. Manuel Fraga Iribarne, que por aquel entonces sólo era ministro de Información y Turismo; nadie por tanto, incluyendo al flamante nuevo presidente Francisco Macías Nguema, comprendía que pintaba allí ese señor.
El director pretende hablar esa parte oscura y olvidada de manera voluntaria por el régimen franquista Explica como los apresurados actos de la independencia fueron, como todo el proceso en general, un acto cutre e irreverente con los guineanos negros y blancos. Estuvieron protagonizados por una serie de políticos mediocres, desplazados al territorio en cumplimiento de un deber impuesto desde Madrid y en sustitución de los que estaban obligados a hacerlo, como Carrero Blanco; por ello, resultaba obvio a todas luces, el deseo mal disimulado de que aquello acabara lo antes posible. Eran gentes que desconocían absolutamente el carisma, idiosincrasia y anhelos del pueblo guineano autóctono y que despreciaban absolutamente las raíces e integración en la tierra de los guineanos blancos, cuyas vidas habían transcurrido allí durante dos siglos, de generación en generación.
Memoria negra muestra los problemas que han existido y todavía están vigentes en nuestro país. Montanyà afirma que todo gobierno tiene sus “secretos oficiales” en temas tan delicados como la independencia o la colonización. Por eso, el gobierno Guineano no dejó entrar a gravar al equipo cunado se enteró de que era un documental político.
El director recurrió a Camerún, que tiene una vegetación similar y además allí viven exiliados guineanos. Pero tampoco tuvieron total libertad, ya que, por ejemplo no pudieron gravar los pozos de petróleo ni tampoco entrevistar a ningún político de país.
Eso hizo que tuvieran que recurrir a imágenes de archivo del NO-DO, con entrevistas que contribuyen a comprender el significado de aquellos años manipulados informativamente por la esencia del franquismo.
El film tiene imágenes tan impactantes como ver a los guineanos vestidos de “nazarenos” durante la Semana Santa por imposición del gobierno de Franco. El dictador afirmaba que: “Se tiene que ser autoritario ante un pueblo primitivo”.
Trata de la España colonial en Guinea hasta que consiguen la independencia española el 12 de octubre de 1968. El representante del Estado español en los actos de la independencia de Guinea —parte del territorio español hasta ese día— fue D. Manuel Fraga Iribarne, que por aquel entonces sólo era ministro de Información y Turismo; nadie por tanto, incluyendo al flamante nuevo presidente Francisco Macías Nguema, comprendía que pintaba allí ese señor.
El director pretende hablar esa parte oscura y olvidada de manera voluntaria por el régimen franquista Explica como los apresurados actos de la independencia fueron, como todo el proceso en general, un acto cutre e irreverente con los guineanos negros y blancos. Estuvieron protagonizados por una serie de políticos mediocres, desplazados al territorio en cumplimiento de un deber impuesto desde Madrid y en sustitución de los que estaban obligados a hacerlo, como Carrero Blanco; por ello, resultaba obvio a todas luces, el deseo mal disimulado de que aquello acabara lo antes posible. Eran gentes que desconocían absolutamente el carisma, idiosincrasia y anhelos del pueblo guineano autóctono y que despreciaban absolutamente las raíces e integración en la tierra de los guineanos blancos, cuyas vidas habían transcurrido allí durante dos siglos, de generación en generación.
Memoria negra muestra los problemas que han existido y todavía están vigentes en nuestro país. Montanyà afirma que todo gobierno tiene sus “secretos oficiales” en temas tan delicados como la independencia o la colonización. Por eso, el gobierno Guineano no dejó entrar a gravar al equipo cunado se enteró de que era un documental político.
El director recurrió a Camerún, que tiene una vegetación similar y además allí viven exiliados guineanos. Pero tampoco tuvieron total libertad, ya que, por ejemplo no pudieron gravar los pozos de petróleo ni tampoco entrevistar a ningún político de país.
Eso hizo que tuvieran que recurrir a imágenes de archivo del NO-DO, con entrevistas que contribuyen a comprender el significado de aquellos años manipulados informativamente por la esencia del franquismo.
El film tiene imágenes tan impactantes como ver a los guineanos vestidos de “nazarenos” durante la Semana Santa por imposición del gobierno de Franco. El dictador afirmaba que: “Se tiene que ser autoritario ante un pueblo primitivo”.
Hay temas que no aparecen como el golpe de Estado de Obiang. al que el gobierno español se declaró inocente de los hechos. Pero el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, acusó a las principales autoridades financieras del país de malversación de fondos y de «pretender dar un golpe de Estado económico»,
El film no sólo se centra en la época franquista, sino que también hace pinceladas a las empresas multinacionales que construyen sus fábricas en países pobres para así obtener la mano de obra barata.
Finalmente, como conclusión final decir que esa acción irresponsable del Estado español nunca ha sido subsanada, asumida, ni restituidos los derechos hurtados masivamente a los perjudicados. Se abandonó una parte considerable del territorio español —incluyendo poco después la parte española del Sahara— sin siquiera la habilidad diplomática para mantener lazos estratégicos y mostrando su ineptitud negociadora ante el oportunismo hegemónico de Estados Unidos. Esa es una deuda jurídica que España tiene con Guinea.
El film no sólo se centra en la época franquista, sino que también hace pinceladas a las empresas multinacionales que construyen sus fábricas en países pobres para así obtener la mano de obra barata.
Finalmente, como conclusión final decir que esa acción irresponsable del Estado español nunca ha sido subsanada, asumida, ni restituidos los derechos hurtados masivamente a los perjudicados. Se abandonó una parte considerable del territorio español —incluyendo poco después la parte española del Sahara— sin siquiera la habilidad diplomática para mantener lazos estratégicos y mostrando su ineptitud negociadora ante el oportunismo hegemónico de Estados Unidos. Esa es una deuda jurídica que España tiene con Guinea.
CRÍTICA 8: Alba, Laia, Joana i Gemma
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